PLACER Y DOLOR

En tus películas parece haber una intensa relación entre el dolor y el placer...

Yo creo que hay una relación muy fuerte entre ambas sensaciones, por la forma en que funciona la sociedad moderna. Obviamente, no me gusta el dolor, y es más, le tengo bastante miedo. Pero creo que es a través del dolor que podemos ver que estamos vivos, que sentimos.

En Tokio, la gente vive encerrada en edificios y se comunica con los demás mediante las computadoras, así que creo que se perdió la forma en que solíamos comunicarnos antes. Todo es diferente.

Y las personas ya no necesitan sus cuerpos para poder comunicarse, sólo sus mentes. Para poder comunicarte usando una computadora sólo necesitás tu cerebro y la máquina. El cuerpo ya no sirve para nada. Así que es como estar atrapado en un sueño. Y en un sueño, no sentís dolor real. Te olvidás de que estás vivo. Así que, para poder darte cuenta que seguís vivo y no estás en un sueño, el dolor ayuda mucho. Es como cuando le pedís a alguien que te pellizque para ver que no estás soñando. Cuando te pellizcás la piel y sentís el dolor, entonces estás seguro que no estás soñando. No cabe ninguna duda. Incluso en Tetsuo hay un montón de dolor involucrado, porque si empieza a salirte metal de la piel… ¡seguramente te va a doler mucho!

Mis películas tratan de mostrar una forma de escapar de la vida en la gran ciudad y la alienación. En Tokyo Fist, el personaje principal empieza a pelear porque ha olvidado cómo se siente la vida real, lo que es estar vivo. Así que pelea con este otro hombre y con su mujer y, de repente, todos se sienten vivos. A través de la sangre, pueden sentir la vida fluyendo nuevamente. [dibujos de Shinya Tsukamoto]

En un par de finales de tus películas los personajes encuentran el amor al final de todo ese dolor. ¿Por qué?

Oh, esa es una pregunta muy buen y muy importante, ¡pero muy difícil de responder! (risas). En japonés sería muy fácil de contestar, pero en inglés… Dios mío. Digamos que este es un elemento y un tema que quiero dejar muy en claro en mis películas y ya.

¿Pensás que hay otras maneras de despertar de este "sueño"?

Quizás las haya, pero en mis películas quiero mostrar estas formas, que son las más extremas. Así que elijo mostrar el dolor como medio. Quiero que mis películas sean extremas, para asegurarme que el mensaje le llegue a la gente. Y un mensaje extremo, duro como un puñetazo, va a ser más escuchado, es más directo. Como ya dije, puede haber otros caminos, pero hasta ahora no los encontré. Además, el dolor es un símbolo en mis películas, no tiene nada que ver con el que existe en la vida real. En la vida real, el dolor es mucho más sutil. Es solo una forma de hablar de otra cosa.

¿Se te ocurren otras películas o directores que te hayan influenciado a tratar este tipo de temática y con este estilo?

No realmente, no creo que haya otros directores o películas que se refieran a estos temas en sus películas de la forma en que lo hago yo. Por lo menos ninguno que me venga a la cabeza ahora. ¿En qué directores estás pensando?

Se me ocurre, por ejemplo, Kojii Wakamatsu con la película Go go second time virgin, en que está muy presente el tema del dolor y el placer.

Aunque ambos hablamos del placer y el dolor, tenemos estilos completamente diferentes y abordamos estos temas desde puntos de vista totalmente distintos. Creo que nuestra forma de ver el placer y el dolor y la relación entre ambos es tan diferente porque pertenecemos a generaciones distintas. En los 60 y los 70, había muchas revueltas políticas de la gente en las calles de Japón, muchas peleas callejeras y enfrentamientos con la policía. Se enfrentaban al gobierno, se quejaban. Hoy en día, todo eso no existe, la gente tiene más miedo, vive más encerrada. Así que nuestro punto de vista del mundo no va a ser el mismo.

Ciertamente creo que hay una gran diferencia entre esta generación y la anterior, la de los 60. Teniendo en cuenta que nosotros somos la generación del 80, hay mucha más alienación en nuestra generación y en nuestras obras. Nuestras películas lidian con el tema de la vida en un sueño, algo que no se había visto antes. Son muy diferentes a ese nivel. Estamos acostumbrados a contar historias acerca del hombre y su relación con el mundo exterior, y la hostilidad en la sociedad actual, que es muy distinta a aquella. Bullett Ballett se trata de eso, por ejemplo. Y Tokyo Fist también habla de la falta de piedad en la sociedad actual. La gente puede ver a dos tipos golpeándose hasta morir en un ring de boxeo y realmente disfrutarlo. Alguien puede morir ahí mismo y a nadie le importaría. No hay una noción clara de lo que son la vida y la muerte. Tengo una imagen de Tokio en mi mente: es una imagen de una ciudad llena de habitaciones de concreto, con un cerebro atrapado en cada una de ellas.

HARTO DEL CYBER PUNK (PERO NO TANTO)

¿Las mujeres en Tokio son todas así o solo en tus películas? (risas)

Las mujeres son criaturas muy extrañas. Mi relación con ellas ha cambiado mucho a través de los años y, con el tiempo, he llegado a acercarme más a las mujeres de mi vida. He llegado a comprender lo impresionante que es que ellas puedan llevar una vida dentro suyo durante nueve meses. También llegué a la conclusión de que son más inteligentes que los hombres. Los hombres son aparentemente fuertes, pero las mujeres pueden serlo más. Y pueden usar a los hombres para conseguir lo que quieren. Eso es algo que los hombres jamás podríamos hacer. Y es lo que ocurre generalmente en mis películas.

Los hombres parecen ser fuertes pero las mujeres los utilizan. Es lo que se ve en Tokyo Fist y A Snake of June, por ejemplo. Los hombres somos como moscas volando alrededor de las mujeres (risas). Como dije, las chicas pretenden ser débiles, pero sólo para conseguir lo que quieren. Son más brillantes y fuertes que los hombres. No puedo evitar mostrar esa idea en mis películas, porque es lo que pienso. Mis films muestran a las mujeres luchando para poder ser quienes quieren ser, así que se ven vulnerables y fuertes al mismo tiempo.

 
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